jueves, 19 de marzo de 2015

Un par de mortíferos espolones

Cuando se habla de veneno, por lo general se piensa en un recurso de animales de sangre fría, como las serpientes y los escorpiones, y no de peludos mamíferos de sangre caliente. De los pocos mamíferos que cuentan con él, eI más extraño es sin duda el ornitorrinco australiano, cuya venenosa patada rechaza a sus perseguidores acuáticos.

Sólo los machos adultos poseen este mecanismo de defensa. El veneno, que se produce en una glándula del muslo, se secreta mediante un espolón hueco y coriáceo, situado detrás del tobillo de las patas traseras. Un solo arañazo del espolón puede matar a un perro y causar intenso dolor en seres humanos.

Dado que es un animal con pico de ánade silvestre, cuerpo de topo y cola de castor, todo lo referente al ornitorrinco es tan inusitado que a los zoólogos apenas les sorprendió descubrir que poseía una rareza anatómica más. Cuando llegó a Europa la primera piel de ornitorrinco hacia fines del siglo XVIII, se creyó que era un fraude armado a base de remiendos por un travieso bromista.

Aunque el macho adulto del equidna (llamado a veces oso hormiguero espinoso) de Australia y Papúa-Nueva Guinea también posee espolones en los tobillos de las patas traseras, éstos carecen de glándula venenosa funcional. Es posible que se hayan extinguido los depredadores que dieron origen a estos espolones. Sea como fuere, los equidnas están bien protegidos por sus púas, parecidas a las del puercoespín. El ornitorrinco y el equidna son monotremas, animales que son mezcla de mamífero y ovíparo: a la vez que ponen huevos, amamantan a las crías.

Mordedura tóxica

Los otros mamíferos ponzoñosos son los insectívoros que muerden a sus presas. La saliva tóxica de varias especies de musaraña les ayuda a someter a sus presas, como lo hacen sus parientes de mayor tamaño, los contados tlacuaches de México y el Caribe, cuyas víctimas suelen ser insectos y gusanos.

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