jueves, 13 de agosto de 2015

¿Debemos convertir los zurdos a diestros?

Si por casualidad eres zurdo, o conoces a alguien que lo sea, te habrás dado cuenta que una persona zurda debe realizar ciertos ajustes para desenvolverse en este mundo, pues vivimos en un mundo de diestros.

Habiendo como hay un 96 por ciento de diestros, no es de extrañar que todo esté diseñado para la mano derecha, desde las cerraduras de las puertas, destornilladores, automóviles, instrumentos musicales y maquinaria hasta objetos tales como los botones de la ropa. Y, no obstante, la mayoría de los zurdos parecen arreglárselas bastante bien. Así dos casos de zurdos que se las arreglaron magníficamente bien fueron Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, por ejemplo, dos de los mayores genios de la humanidad y ambos zurdos.

Si bien algunos padres se preocupan por la zurdera de su hijo, la mayor parte de las autoridades médicas creen que es preferible no hacer nada al respecto. Según estas autoridades, el ser zurdo no es ningún defecto, de modo que no hay por qué reñir ni castigar a los niños zurdos ni intentar que se conviertan en diestros.

Ahora bien ¿por qué la mayoría de las personas utilizan la mano derecha?

Durante mucho tiempo se creyó que esto venía decidido por factores como el entrenamiento, la costumbre y el hecho de que casi todo el mundo es diestro. Por consiguiente, algo iba mal en los zurdos si no eran capaces de actuar como todo el mundo.

Actualmente se opina que si la mayoría de la gente utiliza la mano derecha es porque el cerebro humano funciona de una manera determinada y no de otra. Una mitad del cerebro “domina” a la otra mitad. La mitad izquierda del cerebro controla las funciones de la mitad derecha del cuerpo, y viceversa. Dado que en la mayor parte de la gente la mitad dominante es la izquierda, la mitad derecha del cuerpo es más hábil y más apta para entrenarse. Por consiguiente, nuestra mano derecha actúa mejor que la izquierda.

En los zurdos, el cerebro está organizado a la inversa. La mitad dominante es la derecha, de tal modo que la mitad izquierda del cuerpo funciona mejor. En la práctica, la única diferencia que hay es que unos utilizan la mano derecha y otros la izquierda, nada más. Pero la habilidad es la misma en ambos casos.

Naturalmente, el pensamiento y el genio de los hombres no se han medido nunca por su facultad de utilizar la mano izquierda o la mano derecha de forma preferente. Ejemplo claro de esta aseveración es el hecho de que dos de los más grandes personajes de la Historia de todos los tiempos fueran zurdos.

Michelangelo Buonarroti, conocido como Miguel Ángel, fue quizá la máxima personalidad del Renacimiento. Sus frescos de la capilla Sixtina siguen impresionando a todos cuantos los contemplan. Leonardo da Vinci fue uno de los espíritus más extraordinarios de la Historia, el “Uomo universale” por excelencia. Su universalidad es innegable: fue pintor, escultor, escritor, arquitecto, ingeniero, músico y filósofo.

¿Debemos convertir los zurdos a diestros?