martes, 29 de septiembre de 2015

Las cuentas claras y el chocolate espeso

Todos sabemos que el origen del chocolate es mexicano (sí señores de Turín y Suiza, lo sentimos pero el chocolate es más mexicano que el chile); también se sabe que el vocablo náhuatl “xocolatl” significa agua agria; que el dios Quetzalcóatl regaló el árbol del cacao a los hombres, y que, al confundirlo con la reencarnación de ese dios, Moctezuma ofreció a Hernán Cortés, además de un banquete de más de 300 platillos, esta bebida que era ofrecida sólo a personas de alta sociedad; de hecho, este episodio daría el nombre científico a la planta del cacao: Theobroma, que quiere decir alimento de los dioses.


Se sabía también que el nombre con que los españoles nombraban a los granos del cacao fue el de “Amígdala Pecuniaria” al ver que los aztecas lo utilizaban como moneda de intercambio comercial.  Curiosamente también habían falsificadores en esa época, quienes rellenaban las cáscaras de semillas vacías con barro; a estas falsificaciones se les llamaba “cachuachichihua” y se castigaba severamente a los que se encontraba queriendo pagar con ellas.

Lo que es nuevo es que el Instituto Nacional de Antropología e Historia descubrió que era consumido 800 años antes de lo que se creía, y que desde hace más de 3000 años los olmecas lo bebían en sus ceremonias religiosas y los mayas fabricaban una especie de cerveza con sus granos.

Hay otras cosas sobre el chocolate que podemos recordar:

Que es adictivo. 

Sí, pero no hay comprobación científica de que cause efectos fisiológicos que provoquen el consumo compulsivo. Al parecer sólo es a causa de su delicioso sabor.

Que es un valioso aliado de la memoria. 

Gracias a que tiene fósforo y ácido fólico.

Que es saludable. 

Contiene antioxidantes llamados fenoles, que combaten el colesterol en las arterias, entre sus componentes también está la metilxantina, que favorece la concentración, evita la sensación de fatiga, y estimula la actividad respiratoria y cardíaca; también se ha comprobado que aumenta el flujo en el torrente sanguíneo y de oxígeno en el cerebro.

Que mejora el humor. 

Y esto es debido a que contiene fenitelamina, una sustancia que provoca una sensación placentera y de alegría, por lo que es antidepresivo.

Que es estimulante.  

Esto lo causa, además de la metilxantina, la cafeína, el alcaloide teobromina y la purina

El más convencido de sus efectos afrodisíacos era Moctezuma II, quien tomaba 50 tazas al día antes de elegir entre sus más de 700 esposas, aunque, envidiosamente, se les prohibía a las mujeres.




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