jueves, 26 de noviembre de 2015

Cómo ser un perfecto idiota en línea

Hace ya algún tiempo los chicos de DownloadSquad escribieron un post en clave de humor donde daban los cinco consejos básicos para navegar como un imbécil. Ironías aparte, el artículo enumeraba los cinco comportamientos erróneos que mucha gente tiene cuando navega por Internet y que sólo sirven para que se te llene la computadora de virus, spyware y otras porquerías similares. En su día la lista  me hizo gracia, y me ha parecido buena idea hacer una traducción/adaptación...

1. No te molestes en actualizar tus programas. Esas cosas que se llaman Java, Flash, parches de seguridad, Windows Update... Total, ¿para qué? Si mientras te carguen los vídeos de Youtube y los juegos, quiere decir que todo va bien! Eso que de que puedes tener agujeros de seguridad por no actualizar el software seguro que es una leyenda urbana.

2. Créete todo lo que veas en Internet. Si un pop-up te dice que ha encontrado 217 errores en tu Registro de Windows, haz clic en él porque seguro que tiene razón. Igual que ese otro banner que dice que por ser el visitante 1 millón o haber entrado en la web a una hora determinada tienes premio seguro. Esto son cosas que no se pueden tomar a la ligera!

3. Nunca tienes suficientes smileys o protectores de pantalla. Por eso si los ves en Internet, descárgalos. Aunque el fichero sea sospechosamente grande o diga algo de una toolbar que no acabas de entender. Al fin y al cabo son smileys... con esa cara tan simpática, ¿cómo van a tener malas intenciones? Y los protectores de pantalla son esenciales! Nadie sería capaz de meter un troyano ahí...

4. Utiliza tu correo principal (y la misma contraseña) para todo. ¿Para qué complicarse la vida con diversas cuentas de correo o una contraseña distinta para cada cosa? Total, nadie podría averiguar que tu contraseña son las iniciales de tu nombre y tu fecha de nacimiento (ambas cosas publicadas en tu Facebook...). Los hackers tienen cosas más importantes que hacer.

5. Todo lo que ves en las redes P2P es auténtico. Si pone "Star Wars: Episode VII - The Force Awakens", es "Star Wars: Episode VII - The Force Awakens" seguro. Aunque ocupe 72 MB. Es una técnica especial que se llama compresión. No veo por qué nadie iba a subir un corto porno con el nombre de otra película, o peor aún, un fichero con el mismo tamaño y un troyano escondido dentro.

[Nota: Sería un buen momento para actualizarlo con cuestiones de teléfonos celulares]

Cómo ser un perfecto idiota en línea

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Cómo sería un día sin madres?

Cuando escuché la propuesta de imaginar un día sin madres y describirlo, no me cupo en el juicio. Creí que no había entendido y pregunté de nuevo. Sí, ese era el tema. Me parecía imposible: a tal grado la figura materna está arraigada en nuestra realidad. Lo comenté con mis amigos; el brillo de sus miradas y la reacción espontánea comenzaron a inspirarme. "¡Qué bendición!" "¡Sería increíble!" "¿Dónde? Yo me inscribo". Sin embargo, segundos después surgía una sombra en algunos rostros, y ya con sentimiento de culpa se retractaban: "Mi vida sería mucho más desastrosa" "¡Quién sabe qué hubiera pasado conmigo!" Al figurarme tal jornada, pensé, tendría que tomar en cuenta no sólo el impacto avasallante de las madres en la vida de todos, sino la complicidad de los hijos que se quejan de ellas, pero no entienden la vida sin su apoyo, en una infancia que se prolonga por siempre. Recordé una pelea de box entre dos hombres de treinta y tantos años, transmitida por televisión. Cuando uno de los contendientes tundía al otro, la madre de este último (que se hallaba entre el público) subió al cuadrilátero. Tomó su bolso de mano y empezó a darle al contrincante de su hijo mientras el vástago lograba escapar. Pensé también en cientos de historias donde el matrimonio es un interludio en ese extraño romance que comienza el día del parto y concluye con la muerte de la pareja madre-hijo. Un genuino vínculo de interdependencia. La relación madre-hija es menos incestuosa pero igual de truculenta, nunca se separan y la suegra se convierte en el fantasma del domicilio conyugal. Una promiscuidad donde los límites son difusos y un juego de manipulaciones, represión y complicidades que desafía a antropólogos y psicoanalistas.

El día sin madres (que llamaremos Día M) comienza tarde, pues no hubo quien pusiera el despertador. El entorno es una casa sucia y desordenada. La escoba y la aspiradora están guardadas. La cama es un caos y será mejor tenderla, de no hacerlo la veremos así al regresar a casa. Por más que nos resistamos a creerlo, no se compone por arte de magia: se necesitan dos manos y quejas ("me duele mucho la espalda cuando me agacho"). Tampoco está listo el desayuno y no queda nada  en el refrigerador. La jefa de compras y cocinera mayor se ha ausentado. Quienes no se prepararon para el Día M tendrán que conformarse con salir de la casa con el estómago vacío. Niños, adolescentes y adultos tienen que recurrir a la misma estrategia para calmar el hambre: pastelillos con relleno cremoso, botanas con chile y limón, bebidas de frutas en envase plástico. Pero a esta hora no se antojan. La casa se queda sola, se apoderan de ella el polvo, las hormigas y cierta indignidad. No hay quien tome el gas o atienda al cartero, ni quien prepare la comida para el mediodía...

No existen estadísticas precisas al respecto, pero las madres son la principal fuerza laboral doméstica en México. A ellas les toca lidiar con la mugre en todas sus formas: en estufas y cacerolas, en los cuellos de las camisas, en los tapetes viejos y los mosaicos del baño. Mejor que nadie, ellas experimentan la verdad del eterno retorno: un mismo vaso puede hacer hasta 10 viajes al fregadero en sólo 12 horas. El Día M marca un descenso histórico para los fabricantes de productos para el hogar (sus aliados en la lucha contra la inmundicia que entra por las ventanas, regurgita por el retrete e invade el hogar).

Con la suciedad y todo, esa ocasión sería también un maravilloso descanso del coro de reproches: "Me mato todo el día limpiando"; "tú no te has dado cuenta del esfuerzo que esto significa"; "nadie reconoce el trabajo de lhogar"; "mira nomás como tengo las manos". Combínense con varias otras que en esta jornada de libertad NO se escucharán: el lamento de la presión arterial elevada, de los niveles de azúcar al máximo, de la columna vertebral en desintegración pulverizante. Aun así ¡cómo nos gusta que nos hagan todo! 

En el Día M vástagos grandes y pequeños abandonan la casa sin protección contra los malos espíritus. En los hogares de la clase media mexicana el momento de la bendición recuerda a las culturas primitivas, cuando los jóvenes cazadores escuchaban mensajes protectores para enfrentar a las fieras y sobrevivir a los peligros de una naturaleza indómita. La madre es el vector de la vida religiosa. Le reza a los santos, obliga a ir a misa, conduce a los niños al catecismo, enciende el cirio pascual y llora para convencer a los descarriados de que se corten el pelo, no sean jotos, o santifiquen su unión y se casen por la iglesia cuando nada más están arrejuntados con la pelada esa que les está sacando el dinero. Se sienten dueñas de poderes sobrenaturales para conectarse con el otro mundo empleando novenas y rosarios, mandas y penitencias, círculos bíblicos y procesiones, flores, estampas y relicarios. El hijo vive presionado por todo el santoral para no ir al antro. A la hija se le manifiesta santa Rosa cuando se le antoja manosear a un stripper. Pero son ellos mismos quienes le piden a mamá que rece para que consigan trabajo, aprueben una materia, no estén embarazadas o resuelvan un desamor. La virgen de Guadalupe, el mayor símbolo patrio y el culto más extendido en todo México, es la máxima sacralización del vínculo filial. Esta se erige como madre de todos los mexicanos y lleva al nivel más alto y vistoso un estilo de relación que a veces ocurre en departamentos de 60 metros cuadrados: culpa, perdón y expiación que jamás terminan. Así, en el Día M todos salen a la calle con sus propios medios, en una curiosa mezcla de libertad y desamparo. Sin embargo, los huérfanos por 24 horas disfrutan un gran momento: no escuchan comentarios sobre lo mal que llevan la corbata (ejecutivos de 40 años), los remiendos que necesita el uniforme (niños de preprimaria) o lo ridículo que es ese tubo de labios (chicas de diversas edades). Tampoco oyen —esto sí que es una bendición— la frase: "¡Llévate tu suéter!", que siempre se pronuncia sin importar la estación del año, si el sobrecalentamiento atmosférico está causando temperaturas de cien grados, si los retoños se dirigen a Acapulco o incluso si fueron invitados a la orgía del fin de semestre.

En las calles de las principales ciudades, el tránsito es fluido como nunca, ¡hay pocas mujeres manejando! Escasa es la clientela en las tiendas de autoservicio. El número de accidentes viales se reduce drásticamente, los autobuses están vacíos y la policía sonríe. Los niños caminan solos rumbo a la escuela (si es que decidieron ir, sin tener la presión de la autoridad). A muchos, sus padres no pudieron llevarlos a clases, pues tenían citas (¿de trabajo?) desde muy temprano. Las escuelas parecen tranquilas y las maestras hasta se alegran viendo a los pequeños solos, sin las molestas señoras que diariamente les hacen miles de reproches: "Ayer me llegó muy sucio"; "me dijo que su compañerito lo estuvo molestando"; "¿por qué me lo puso tan atrás cuando tomaron la foto?"; "traía un condón en la mochila"; "quiero hablar con la directora". En contraste, se alarman al revisar los cuadernos y comprobar que ningún alumno hizo la tarea indicada el día anterior. Las autoridades educativas reconocen que en la escuela primaria, la intervención de la madre es esencial como apoyo al trabajo en el aula. A mí, por ejemplo, mi mamá me enseñó a leer en los anuncios espectaculares, meses antes de llegar a la escuela. A otros niños su madre les ha dado duro con la tabla del siete o la del doce (las que más duelen). También ha repasado con ellos las páginas de papel calca de Mi libro mágico en toda una operación de lavado de cerebro: Mi mamá me mima. Que Susú ame a su oso, es asunto de ellos, mientras no nos molesten y lo hagan con discreción.

Por la tarde, si decidieron volver a su casa (en el Día M, al no haber juicios morales muchos optaron por conformar pandillas y saquear comercios), los huerfanitos, felices como nunca, se dedican a ver la televisión sin control parental. Lo mismo gozan de telenovelas (una escuela dela pasión), que de hazañas de caricaturas y hasta de los sensuales movimientos de las series softcore que sintonizaron sin problema. El número y la gravedad de las travesuras aumentan pues no hay una figura de autoridad para marcar un hasta aquí ni para inculcar sentido del arrepentimiento. Los adolescentes tienen mucho en común con los pequeños: en este día ponen sus películas pomo favoritas en el home theater de la sala sin que nadie los amenace con someterlos a un exorcismo o internarlos en un manicomio. Y los adultos pueden tener relaciones sexuales sin la amenaza del Juicio Eterno. Existen casos de mujeres casadas que literalmente han perdido la razón por llevar a cabo con sus maridos prácticas que sus progenitoras juzgaban "propias de animales". Bajo el pretexto de la protección y la buena conducta de sus vástagos, las madres son la principal fuente de represión sexual en los núcleos familiares. Ven con malos ojos cualquier lujuria. Negar la sexualidad de los hijos es parte de sus estatutos. Ellos por su parte lo aceptan y evitan cualquier comentario que traduzca su deseo, sin pensar que su existencia misma es resultado del goce carnal de estas señoras que, como bien reza el refrán, dieron la carne al Diablo y los huesos a Dios.

En el Día M los teléfonos de funcionarios y ejecutivos están menos activos que de costumbre, pues no hay tráfico de llamadas entre ellos y sus jefecitas. Aunque muchos ya rebasan los 40 años, suelen llamar a sus progenitoras para preguntarles y contarles cómo amanecieron y lo mal que menganita hizo el atole. En esas conversaciones se refieren a sus esposas como si hablaran de intrusas que apenas conocen e impiden la realización total de la relación madre-hijo. El amor total para el hombre mexicano invoca siempre la presencia de la figura materna. Así visualiza la felicidad el siniestro nocturno A Rosario de Manuel Acuña: "¡Tú siempre enamorada/ yo siempre satisfecho,/ los dos una sola alma,/ los dos un solo pecho,/ y en medio de nosotros/ mi madre como un dios!"

Durante la jornada de orfandad muchos hogares quedan a salvo. Gran cantidad de los matrimonios fracasan por la intromisión de las suegras. La mamá del varón suele ver con malos ojos a la nuera y a pesar de frases emotivas ("para mí es como otra hija') nunca termina por aceptarla y menos aún por quererla. La de la mujer procura mantener siempre una alianza en la cual la hija ha de contarle hasta el menor detalle de su vida conyugal para que ella le aconseje, le diga cómo tratar y conservar a su marido ("revísale muy bien el saco"; "ten cuidado, no te vaya a contagiar una porquería"). Varias parejas divorciadas afirman que el fracaso de su vida conyugal fue provocado por las madres de los dos integrantes. Estas contiendas libran sus principales batallas en los días festivos: Navidad, Año Nuevo y el propio Día de la Madre, donde una y otra familia se disputan la presencia de los hijos. Bien rociados de alcohol todos los convidados, cualquier frase es el cerillo que enciende un encuentro de momias contra apaches.

La mayoría de los mexicanos piensa que el máximo afecto al que puede aspirar es el maternal: "Es el amor más grande". Lo sitúan más allá que el paternal. Como constante desafío a ese amor absoluto está la violencia doméstica ejercida por muchas madres que agreden verbalmente a sus hijos ("no te tengo respeto porque no te lo mereces, eres la vergüenza de la sociedad y una lacra para la familia"). Otras los golpean, los matan de hambre, les queman la espalda con cigarros o llegan a asesinarlos. Un buen número de mujeres convictas por homicidio en los reclusorios de México le han quitado la vida a sus hijos, al recrear la tragedia de Medea. En palabras de Gabriel Careaga: "[La madre] es la reencarnación de la Coatlicue, diosa protectora, pero también diosa asesina que persigue e incluso mata a sus hijos".

El Día M desaparece la idea de hogar. Nos cuenta el sociólogo Henry A. Selby que el concepto de familia se encuentra muy vivo en la mente de los mexicanos, y que la unidad doméstica se construye de forma simbólica. Las bases ideológicas que fundamentan el hogar son género, autoridad, amor y respeto, casi siempre concentrados en la madre. En nuestra sociedad la autoridad de la mujer en la casa es derivada de la del hombre a partir de varias características que se le atribuyen: ternura, amor, flexibilidad, capacidad de adaptarse, abnegación. Es el estereotipo que tan bien encarnaron actrices como Marga López, Libertad Lamarque y Silvia Derbez. Realizaron películas y telenovelas que mostraron a mujeres capaces de sufrir todo por sacar adelante a un grupo de rufianes que incluso las niegan (¡pobre juventud!), sin importar que para ello tengan que sacrificarse, soportar la indignidad y el exceso de trabajo hasta la madrugada. Pero todo tiene un precio. A este respecto nos advierte Careaga: "Sufrirá, llorará, rogará, con tal que sus hijos siempre la quieran [...] siempre estará pendiente de hacerles ver que ella es la víctima, que siempre deben atenderse y hacerle caso. Exige respeto, amor, tolerancia, que jamás la contradigan porque esto le provocaría histeria [...] Vivirá obsesionada por no quedarse sola. Al acercarse a los 40 años sufrirá una grave crisis porque notará que a pesar de sus esfuerzos, sus hijos son también seres que intentan tímidamente ser libres". A la luz de todo ello cabe preguntarse si el "amor maternal" impulsa el desarrollo. Según las teorías del psicoanalista Jacques Lacan, el genuino amor no busca realizar el interés propio y se propone incorporar al otro sin destruirlo ni deformarlo. No parece ser el caso de la relación entre madre e hijos en México. Las madres pretenden vivir a través de ellos y gobernar cada una de sus acciones. Según David Cooper, autor de La muerte de la familia, la ideología de la familia ideal supone que los intereses de los padres son iguales a los de los hijos a partir de los roles sexuales y la subordinación a la autoridad. Según su planteamiento, "no parece haber muchas madres dispuestas a abstenerse de estar sobre sus hijos el tiempo necesario para que ellos desarrollen la capacidad de estar solos". Las figuras maternas demasiado presentes en la vida de los hijos tienden a propiciar adultos con distintos déficits de conducta, incapaces de construir relaciones estables y profundas. ¡Los asesinos seriales también tuvieron mamá!

El Día M las calles de México son mucho más violentas, pesa a que las mentadas de madre quedan en completo desuso (insultos del todo anacrónicos, pues ya no hay a quien chingar). Resulta curioso cómo en la jungla urbana de todos los días hay un gran respeto por la figura materna y hasta los conductores y policías más rudos tienen una consideración especial por las mujeres mayores que identifican con sus propias mamás, tanto así que les dan el apelativo de madrecitas, en vez de "señoras". Les ceden el paso, las ayudan a subir y bajar de los transportes con toda prudencia. La "jefecita" es una de los escasos tipos populares que todavía tienen peso y prestigio.

En el Día M se cae en pedazos una de las más feas construcciones del mundo: el monumento a la madre, en la calle Sullivan de la ciudad de México. Y también pierde sentido el festejo del 10 de mayo, la industria del amor filial llega a su fin. Tríos, mariachis y estudiantinas no reciben encargos de serenatas. Y nos ahorramos grandes momentos de cursilería: tarjetas con mensajes melosos, diamantina, todas las tonalidades del rosa y el violeta. También se acaba la tradición de los festivales escolares y las manualidades que encuentran tan horribles los hijos. Muchos extrañarán los comilones de esa fecha en que la propia homenajeada es responsable de preparar los platillos y llega a cargar refrescos. Esa singular jornada marca una crisis en los hogares matrifocales, es decir, aquellos integrados por una fémina sola, con sus hijos, sin la presencia de un hombre adulto en casa. Un estudio realizado en México a principios de la década de 1990 halló que de estos, 44% pertenecía a viudas, 27% a madres que nunca se casaron, 17% a quienes que fueron abandonadas y 10% a mujeres divorciadas. La crisis en México no tuvo un impacto tan abrumador sobre los hogares matrifocales. El espíritu de lucha de muchas madres está fuera de duda. A falta del varón que las respalde, se esfuerzan por mantener su casa, incluso lo hacen cuando el varón está allí, pero borracho. Selby encontró que estos hogares superan a los convencionales en su capacidad de soportar los conflictos económicos. Muchas progenitoras solas se han integrado a la fuerza laboral dentro de la economía formal o informal para llevar el sustento a sus hogares. A veces sólo bolillos y café negro, pero nadie se queda sin cenar. Los ingresos de los hospitales por concepto de servicios médicos y atención de mujeres embarazadas y parturientas se cuentan entre los más significativos que reciben. Las clínicas de fertilidad son desde hace más de una década un negocio redituable. Un tratamiento puede llegar a costar alrededor de cien mil pesos sin garantizar el éxito. Los cursos sobre parto psicoprofiláctico tienen cada vez más seguidores y existen instituciones que viven de ellos. Hay, además, toda una industria editorial enfocada a las féminas embarazadas y a las primerizas que no saben cómo educar a sus hijos. Libros, revistas, videocasetes y otros dispositivos les enseñan a cambiarlos y a controlar un capricho. Todas ellas se colapsan durante el Día M. También se ven en crisis las tiendas de maternidad, las productoras de alimentos para bebés y los consultorios de ginecólogos. Otros de los profesionistas de la salud resultan más afectados: psicólogos y psicoanalistas. La psicoterapeuta Matilde Rubianes (miembro del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia, ILEF) cuenta que la mayoría de los pacientes que llegan a su consultorio busca resolver conflictos con sus madres. Existen todas las posibles variedades: desde las madres poco afectuosas hasta aquellas cuya sobreprotección impide a los niños un desarrollo normal. En contraste, la especialista también nos explica en qué medida la presencia de una madre cariñosa y capaz de dar apoyo previene distintos riesgos para los hijos, en especial la adicción a las drogas. "Los adictos a drogas crecieron en hogares donde la figura de la madre se hallaba ausente o no tenía la solvencia necesaria para apoyarlos".

El Día M significa la ruptura con una larga tradición que se remonta a la época previa a la conquista española, cuando las progenitoras tenían diversas responsabilidades en el hogar y algunas facultades cuando el marido se encontraba ausente y los hijos eran pequeños. Muchas de estas prácticas fueron acentuadas por la influencia española durante el virreinato. Los códigos civiles de finales del siglo xix negaban a la madre los derechos que poseía el padre. Sólo d hombre tenía la patria potestad. En 1916 Venustiano Carranza creó nuevas leyes, hizo posible el divorcio, pero buscó mecanismos de protección. Defender los derechos de la fémina se convirtió en una forma de defender los dela madre y su familia. Aunque se permitía el trabajo femenino, se marcaba un estereotipo: el trabajo de la mujer casada no debía alejarla del cumplimiento de su primer deber, el cuidado de hijos y hogar. Esa ley decía que, aunque ambos padres tienen el mismo interés en el porvenir de los hijos, la madre "por razones naturales, se ha sacrificado por el hijo más que el mismo padre y ordinariamente le tiene más cariño". En México el respeto a la 'jefecita' es ley. El artículo 411 del Código Civil dispone: "Los hijos, sin importar su condición deben honrar y respetar a sus padres". Los padres ancianos y, a causa del peso de la costumbre, la mamá sobre todo, tienen derecho a ser alimentados y socorridos, y además, acatados en sus opiniones.

Así que en México el Día M sería una jornada de contrastes. Por un lado los hijos se verían libres de la intensa presión que sus progenitoras ejercen sobre ellos desde los primeros días de gestación hasta la adultez, una serie de restricciones, principios morales, órdenes y chantajes que han contribuido a construir su carácter. Por otro lado, la situación tendría mucho de apocalíptico, cambiaría el uso del tiempo, la alimentación, la moral, su educación, su conducta sexual y hasta sus principios religiosos. Muchos hijos sentirían que les han quitado las cadenas que los ataban a una figura compleja y controversial, pero también se verían desamparados al perder a quien por costumbre resuelve muchas necesidades diarias: el servicio doméstico, el apoyo afectivo en situaciones críticas y los tratos con los poderes del universo. Todo eso nos invita a salir de los estereotipos y comprender que la figura de la madre que nos ha vendido la tradición no es realista. Tras la imagen de abnegación y sacrificio personal se ocultan ideas mucho menos generosas, más egoístas y con genuinos afanes de poder. Tampoco son realistas las visiones familiares del siglo xx, la madre no siempre es castrante, autoritaria y posesiva. Yocasta y Edipo fueron una pareja más, pero no la norma. No estamos condenados a sacarnos los ojos. En ese día nos dimos cuenta de la complicidad de los hijos en esos vínculos: las madres estorban cuando exigen, pero son muy útiles en los momentos de incertidumbre o dolor. El terror y la alegría del Día M deben abrir el camino a la búsqueda de relaciones más sanas y originales, que no estén fincadas en el dominio, ni en la explotación afectiva, que no partan de ideas hipócritas de ninguna de las dos partes.

El Día M sería para muchos uno de independencia y para otros uno de orfandad. Muchos se irían de reventón. Otros se arrepentirían de sus pecados y, como en el poema de Salvador Díaz Mirón, vagarían miserables por la soledad de las calles: "Buscando comida, revuelvo basura./ Si pido limosna, la gente me insulta,/ me agarra la oreja, me dice granuja,/ y escapo con miedo de que haya denuncia./ Mamá, soy Paquito; no haré travesuras./ Y un cielo impasible despliega su curva". 

¿Cómo sería un día sin madres?


¿Quién inventó la batería?

Es una combinación de varios instrumentos musicales. Las primeras aparecieron a finales del siglo XIX, poco después de la invención del tambor de pedal. Estas hacían posible tocar varias percusiones al mismo tiempo. Fueron desarrollándose y para 1920, ya acompañaban las orquestas de jazz en Nueva Orleans. Evolucionaron rápidamente con la incorporación de nuevos instrumentos y técnicas de interpretación (y gracias al desempeño de virtuosos, como el músico Gene Krupa). No se ha identificado a alguien en especial como inventor de la batería. Su elemento más destacado es el tambor, una de las percusiones más antiguas. Las excavaciones arqueológicas demuestran que data del Neolítico, 6000 años a. C. Los platillos, el triángulo y las cajas de madera que se percuten hoy forman parte esencial de las baterías y también se remontan a civilizaciones prehistóricas. 

¿Quién inventó la batería?

martes, 24 de noviembre de 2015

¿Puede el amor ser eterno?

¿Cómo mantener una relación de pareja a largo plazo


Observa sus sonrisa detrás del cristal. Ambos enmascarados en madera sobre la esquina del buró. Aunque ahí está la prueba de que sus brazos alguna vez estuvieron alrededor de ti, hace ya un tiempo que desapareció todo gesto de cariño entre ustedes. Las frases amorosas fueron reemplazadas por gritos y reclamos, por lo que ahora ninguno de los dos se parece a la imagen que fue inmortalizada en ese rectángulo de celulosa. ¿Dónde quedó el amor? ¿Hay manera de recuperarlo o lo mejor es separarse? No temas, aún no es momento de sacar tu colección de películas dramáticas, reabastecer tu refri con helado de chocolate o comprar 10 cajas de pañuelos desechables. Si hay esperanzas para reenamorarse, volver a estampar un beso en sus labios y que en el cielo aparezca una leyenda que diga: “Y vivieron felices para siempre”. 

Cuentan los griegos que, en otro tiempo, la naturaleza humana era muy diferente de los que es hoy. Se dice que alguna vez existieron los andróginos, seres que nacieron de la Luna y reunían el sexo femenino y masculino a la vez. Se movían con ligereza - gracias a sus cuatro piernas y cuatro manos - y por su vigor y corazón animoso concibieron el atrevimiento de intentar escalar el cielo. Por eso Zeus, para debilitarlos, decidió partirlos en dos y enviar a Apolo a curar sus heridas. Sin embargo - hecha la división - cada mitad buscó a su contraparte sin cesar de modo que, al reencontrarse, se abrazaron con tal ardor que perecieron de hambre e inacción. Según Platón, en El banquete, la muerte fue preferible a volver a estar en la una sin la otra. 

AMOR Y CIENCIA


“Enamorarse y ser amado de vuelta representa la máxima experiencia en la existencia human. Es lo que todos quieren: convertirse en el objeto de deseo de quien se ama”, dice Fran Praver en su libro The New Science of Love. Por eso la pérdida del amor hiere la individualidad de los integrantes de una pareja y los lleva a experimentar una caída de la que podría parecer imposible levantarse. ¿ Por qué entonces, termina el amor? ¿Acaso el “amor eterno” es una mentira que las telenovelas han fabricados para que los humanos fantaseen con un imposible por el resto de sus vidas? La ciencia diría que no, que una relación “eterna” sí se puede alcanzar y que algunas de las herramientas indispensables para lograrlo están en tu cerebro.

El amor no depende del corazón, sino del centro nervioso que está al mando de los cuerpos de todo par de tórtolos. Resulta que el cerebro humano posee unas células llamadas neuronas espejo, que se activan por diversos estímulos para enlazar los mundos internos de dos individuos y - simultáneamente - conectarse a su propio sistema cerebral multifuncional. Específicamente, estos sistemas cerebrales inciden en la memoria, sentimientos, intenciones y percepción. De ahí su importancia en nuestras vidas amorosas: de su actividad depende que el cerebro libere - o no - los químicos responsables del enamoramiento. Por eso, dice Praver, a ellos también está sujeta la posibilidad de traer el amor de vuelta.

Aunque una relación amorosa depende de ambos, basta con que uno desee mejorar la relación para iniciar un proceso de sanación. Y todo gracias a que el cerebro humano permite lo que se conoce como “plasticidad neural”: posibilita que las neuronas espejo cambien y, si la persona modifica una conducta o una sensación, el cerebro también lo hace y esa transformación se refleja en la pareja. Lo mismo sucede con la amígdala, órgano responsable de las emociones que alojan las respuestas a los eventos traumáticos y dolorosos. Es decir, los recuerdos nocivos e hirientes no son indelebles, sino que pueden ser moderados para lograr que una pareja adquiera nuevas experiencias que resignifiquen su vida en común.

ARRIBA EL ROMANCE


“Amor” no es sinónimo de “romance” y, en una relación amorosa, no todo es química cerebral. Cuando el movimiento romántico surgió, en el siglo XVIII, provocó una revolución tanto en la conciencia como en las artes. Fue un retorno a la pasión, a la tragedia y ahí están la poesía de Novalis para probarlo. Sin embargo, de manera cotidiana, el término “romanticismo” alude a un estado sentimental particular y a un modo de relaciones entre personas. Su significado está asociado al “sentimiento de que la vida vale la pena y de que eventos importantes ocurren gracias a él. Aún así, por la inestabilidad inherente del romance, la tragedia es usualmente su contraparte que, con su expresión de pasión y culpa forma la quintaesencia de la narrativa romántica”, dice Stephen Mitchell en el libro Can Love Last? Es decir, a pesar de sus virtudes evidentes, todo romance se encuentra condenado a tambalearse.

El romance otorga un significado particular a la vida de aquellos que lo buscan. Cautiva, emociona y se apodera de quien lo experimenta. Sin embargo, también es sencillo pensar que está destinado al fracaso: al desvanecerse, “se degrada hasta convertirse en algo mucho menos cautivador y animoso como respeto y sobriedad, pura diversión sexual, compañia, odio, culpa o autocompasión”, dice Mitchell. Las razones varían. Por un lado, éste prospera gracias a la novedad, al misterio y al peligro. Dado que está inspirado en la idealización - y ésta es ilusoria - crece con base en una fantasía en la que no hay cabida para la desilusión. Y, por lo mismo, está condenado a dispersarse a consecuencia del paso del tiempo, la familiaridad y una o dos cubetadas de realidad.

El romance es paradójico. Conduce a todo “romántico” a desear permanencia y certeza. Sim embargo, si la seguridad o continuidad se tornan demasiado a pecho, corren el riesgo de destruir la libertad y es la espontaneidad que en algún momento fueron la base de la pasión original. ¿Complicado? Mucho. Lo que Mitchell sugiere es una renovación constante. En su libro equipara el romance a un “castillo de arena para dos”: es una precondición para el amor, pero no puede ser domicilio fijo. Su naturaleza exige una renovación contínua. Por eso no puede cultivarse solo con pasión o estabilidad. Por el contrario, requiere de una combinación de ambas y de dos personas fascinadas por las maneras en la cuales - como individuos y como pareja - generan diversos modos de vida con los que siempre se pueda contar. Requiere tolerancia a la fragilidad y una interminable oscilación entre la fantasía y la realidad.

El mito griego del andrógino sirve para recordar que, desde los orígenes del hombre, éste siempre ha protagonizado un viaje - en ocasiones desgarrador - que le permita halar una mitad que lo colme de satisfacción. Encontrar el amor, entonces, sería el restablecimiento de una perfección a la que no se puede aspirar en lo individual. “Cada uno de nosotros no es más que la mitad de hombre que ha sido separada de su todo, como se divide una hoja en dos”, escribió  Platón. Por eso, aunque la relación ideal depende del flujo adecuado de químicos cerebrales y de un balance entre sorpresa y estabilidad, quienes bien en seguir el ejemplo de los andróginos: quizás a largo plazo la búsqueda valdrá la pena y algún día encontrarán esa fracción faltante que, en un abrazo infinito - que derive en vida y no en asfixia o muerte-, lo que llevará a experimentar un ardor que asegure que, por fin, han alcanzado la más perfecta completitud.

ESPEJITO, ESPEJITO


¿Qué son las neuronas espejo?


El cerebro - y no el corazón - es el órgano responsable de tu vida amorosa. Dentro de éste hay unas células pequeñas que pueden conectar los mundos internos de dos individuos: las neuronas espejo. Dado que se encuentran asociadas a las funciones de memoria, sentimientos, empatía comunicación no verbal, intención, sensación o percepción, su activación dispara conexiones y asociaciones que pueden provocar el surgimiento, evolución, muerte y retorno del amor entre dos personas. 

¿Cómo funcionan?


  • Se localizan en el lóbulo frontal, en la corteza premotora del cerebro.
  • Crean lazos de empatía, sintonía emocional y reciprocidad. Enlazan inconscientemente a un par de enamorados. 
  • El tipo de sintonía que crea es el más satisfactorio que conoce el hombre, por eso desea que sea eterno.
  • Reflejan o crean una imagen de espejo de la conducta, emociones y sensciones de alguien. Por eso una persona puede relacionarse con esa imagen como si fuera propia.
  • Funcionan de dos maneras simultáneas. Se activan por la conducta de otra persona y permiten la imitación de una acción ajena: llevan a un observador a repetir las acciones ejecutadas por un observado.
  • Asimismo, disparan eventos internos (recuerdos o traumas pasados) y comunicación no verbal.
  • Cuando se establece una relación íntima, cada miembro refleja acciones y sentimientos de atracción, romance, amor, lealtad. Eso lleva a que las neuronas espejo liberen químicos cerebrales que inducen el amor.
  • Cuando la relación cambia puede deberse a que el núcleo de las memorias felices - que activan a las neuronas - no logra mantenerse vivo.
  • Su cualidad más notable tiene un inconveniente: el daño y el dolor disparan su funcionamiento tal y como lo hacen las sensaciones positivas. Por eso pueden recordar dolores viejos, iluminar asociaciones tristes y conectar emocionalmente con escenarios difíciles e infelices.
  • Cuando los químicos cerebrales que inducen el amor dejan de fluir y el romance está “en las rocas”, se siente que la relación y el amor han terminado.
  • No pueden curarlo todo. Sin determinación y persistencia en ambos, no crean nuevas condiciones de amor que sean propicias para devolver la intimidad.


ASÍ SE ENAMORA EL SER HUMANO


La investigación en neuronas espejo ha demostrado que, desde el nacimiento, el hombre está “programado” para crear lazos, comprometerse, sentir empatía y “sintonizarse” con otros a nivel emocional. El amor es esencial para la supervivencia de los humanos, pues existen químicos cerebrales que actúan en el sistema nervioso para unir a una pareja. Éstas sustancias no solo sirven para fines reproductivos, sino que juegan un papel importante en el apego y permiten la creación de relaciones a largo plazo.

¿POR QUÉ NACIMOS PARA AMAR?



  • En los humanos, la vinculación emocional y el aprendizaje inician en el útero materno.
  • El apego entre madre e hijo es una necesidad: todo infante necesita cuidados durante la primera parte de su vida.
  • Para asegurar el amor entre ambos, la naturaleza provee endorfinas y opioides endógenos.
  • La felicidad derivada del enamoramiento en la etapa adulta es similiar: un sentimiento extático que se espera recrear con la pareja para siempre.
  • El cerebro del hombre permite que, reconectando los caminos neurales, sea posible cambiar y mejorar una relación.


AMOR CIEGO. 


No es metáfora, así funciona tu cerebro.


  • Por la euforia que genera el amor, el cerebro “pone a dormir” a los mecanismos que disparan la sospecha.
  • La cautela, duda, escepticismo, discriminación y juicio se adormecen mientras dura el enamoramiento. 
  • En consecuencia, pareciera que la pareja no tiene defectos y es sencillo vislumbrar un futuro feliz y sin problemas.
  • Con el tiempo, estos mecanismos se desgastan. Al “despertar” - con la alteración de la química cerebral - se inicia un estado de desconfianza y depresión.
  • Las neuronas espejo destapan heridas viejas e iluminan escenas tristes del pasado: se realizan conexiones emocionalmente desgarradoras.
  • Para salvar la relación es necesario crear experiencias nuevas que reconecten las neuronas espejo y traigan de vuelta los químicos que aseguran la felicidad, la creación de vínculos y el deseo.
¿Puede el amor ser eterno?



martes, 3 de noviembre de 2015

¿Cómo surgió el concepto informático de la nube?

De acuerdo con la enciclopedia británica el origen de esa imagen; es oscuro elaborado para representar informalmente la conexión de redes de computadoras con un servidor,  situado en otra parte del mundo; lo que sí pueden rastrearse con mayor fortuna de nacimiento de esa idea,  desarrollada a partir de la década de los 70. En 1966 en su libro The challenge of the computer utility, El ingeniero en sistema Douglas F. Parkhill predijo que la redes de computadora habría de derivar en una especie de empresa pública en la que muchos usuarios dispersos geográficamente se conectan a una computadora central. 


lunes, 2 de noviembre de 2015

5 pistas de que tu medio de comunicación te considera idiota


  1. Se declara virgen (es decir, que no se deja prostituir por nadie).
  2. Se presenta como el cuarto poder.
  3. Copia a la competencia.
  4. Ofrece periodismo de bajo coste y dice que es caviar informativo.
  5. Mastica las noticias por usted.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Marketing y controversia a lo Molotov

Parodiando un disco de Maná, Molotov presenta su primera grabación: ¿Dónde jugarán las niñas?, en julio de 1997. Por sus letras y portada del disco son censurados y el cuarteto sale a la calle para venderlo. En todo el mundo se desplazaron 800 mil copias y hacen gira por Estados Unidos y Europa. 

El álbum originó grandes polémicas desde su lanzamiento por el contenido de sus letras y por la imagen de su portada, la cual mostraba el cuerpo de una joven en uniforme escolar sentada en el asiento trasero de un automóvil con la ropa interior bajada hasta las rodillas. créanlo o no, los estándares de pudor en México ya para el final del siglo XX seguía siendo muy conservadora. Muchos establecimientos se negaron a vender el álbum por estos motivos; sin embargo, como ya eran conocidos, las ventas fueron un éxito y las tiendas se vieron obligadas a comercializarlo. 


1. Que no te haga bobo Jacobo
2. Molotov Cocktail Party
3. Voto latino
4. Chinga tu madre
5. Gimme tha Power
6. Mátate Teté
7. Más vale cholo
8. Use It or Lose It
9. Puto
10. ¿Por qué no te haces para allá?... al más allá
11. Cerdo
12. Quítate que ma'sturbas (Perra arrabalera)


Jacobo Zabludovsky Kraveski, quien fuera un abogado y periodista mexicano de ascendencia judeopolaca, conocido principalmente por haber conducido durante 27 años el noticiero 24 horas. Es considerado un icono del periodismo mexicano y el fundador de esquemas de noticieros que no existían antes de 24 horas.