martes, 29 de diciembre de 2015

Nadie sabe lo que tiene, hasta que recuerda que no hizo respaldo

Ya falta muy poco para finalizar 2015. No bajé de peso, entre otros propósitos incumplidos. Ya fui a ver Star Wars en dos ocasiones, la primera con mi peor es nada, en inglés, subtitulada al español, en tres de, a la media noche (por a aquello de no conjurar con la presencia ni de niños ni de nomecallonuncas; la otra ocasión, tres días después, doblada al español, en tres des, con mis sobrinos y hermano. Así que tal evento borra casi cualquier desastre acontecido durante el año por terminar.

Por fin pude hacerme de una cámara fotográfica más o menos digna, y su con las de medio pelo hacia maravillas, con esta me estoy divirtiendo de lo lindo, aprendiendo lo que no sabía a la vez que enseño a mi hija los conceptos de ISO, profundidad de campo, velocidad de obturación, enfoque manual y todos esos bichos del arte y técnica de disparar con la cámara.

Do you speak photograohy?

Tengo dos semanas de vacaciones, la primera la tire completamente a la hueva, lo necesitaba realmente para afilar el hacha. Esta segunda ya me he activado, comencé de nuevo con el encuadernado y la fotografía, dos de mis tantas pasiones. De la primera hablaré eventualmente; de la segunda es justo el momento de adentrarnos en el escabroso mundo de los respaldos y slash o copias de seguridad.

Caray, su es bien barato ir a imprimir las fotos en la Benavides, por cientos, por línea, en la USB! Entonces ¿por que sigues perdiendo esos valiosos recuerdos? No me vengas con que nunca, nuuuuunca, has sufrido la pérdida de fotos en algún disco dañado, en un celular robado, en una laptop pérdida… ¿NO? ¿NETA? ¡Ay, no m...s! Es más probable que no tengas la vacuna de la polio a no haber perdido nunca algunas fotos.

Esta época de modernidad será poco recordada en los siglos y milenios por venir, ya que gran parte de la herencia humana está en forma digital, misma que se puede perder en apenas un suspiro. Por supuesto que hay forma de guardar los preciosos recuerdos, pero hacer respaldos quita tiempo, cuestan dinero, requieren esfuerzo, paciencia y una dosis de organización. ¿Quien posee tales características? Quizás los contadores y los del signo de Acuario, de así en fuera, el resto de los mortales les viene valiendo madre contar con un duplicado de las fotos… hasta que de repente, se busca y rebusca en las bolsas del pantalón, la respiración se acelera, el corazón sufre una punzada, la frente suda, las manos tiemblan, las piernas fallan, los ojos sueltan tremendas lagrimotas… el teléfono celular no aparece.

Quizás lo dejaste en OXXO mientras cargabas veinte presos de saldo, quizás se quedó en el hotel (o en motel), quizás se cayó a la calle o te lo robaron en la oficina. La cofa es que con todo y la sincronización en la nube de iOS o de Google en Android, acabas de perder media vida.

¿Por qué no tenías activada la sincronización? Quizás lo olvidaste, quizás tenías fotos comprometedoras, quizás ni sabes de qué diablos te estoy hablando? El caso es que esas fotos son irrepetibles. Chingaó, la música se puede volver a comprar (jajajaja, no nos hágamos tarugos -dijo la chimoltrufia-, claro que la música no la compraste, la bajaste ilegalmente o compraste en el tianguis en DVD con los éxitos del momento; ni sabias que puedes subir a Google Play Music hasta 50,000 canciones, ¿a que no? 

También perdiste los libros y los audiolibros que tenías en la memoria microSD de 32 GB. ¡NAAAAA! De seguro ni lees. El caso es que las fotos son irrecuperables; quizás los amigos te pasen por Whatsapp las que se compartieron en la peda, quizás subiste algunas al Facebook, pero el resto o están dañadas o están en las manos de un desconocido, quien piensa usar las fotos de tu novia como fondo de pantalla en el chat más cercano de su colonia.

En fin, la vida es así.

Ahora bien, un respaldo, uno sólo no vale de nada. Uno no es ninguno, dos son la mitad de uno, ya tres son uno, pero tu no tienes ni eso. Un respaldo debe tener al menos tres copias: una en tu casa, otra en casa de tu mamá, y una tercera en casa de tu suegra. De tal manera que si algo le sucede a cualquiera, tienes dos más como seguro contra desastres como inundaciones, incendios, terremotos o pendejadas diversas.

El bautizo de tu hija no se va a repetir, la piñata de tu sobrino no la volverán a hacer, la boda de tu compadre y la torna fueron eventos únicos, por supuesto que merecen la pena quemar un DVD, pasarlas a un disco de un tera, o ya de perdido en una USB (que alabado sea Steve Jobs ya están bien baratas). Total las canciones como quiera, pero las fotos ni a mentadas las vas a recuperar.

Yo me siento en la PC de la casa cada quince días a juntar las memorias de las cámaras fotográficas de la casa, de los teléfonos celulares, del iPod, todo va a dos discos duros y a Google Fotos. Este último medio de respaldo lo hago tanto en mi teléfono como en la PC, siendo prácticamente no intrusivo y de lo más sencillo. Generalmente el respaldo lo hago en la noche, cuando ya todos nos vamos a dormir, mientras hay wifi casero y el aparato recarga la pila, una maravilla.

En un inicio Googlw Fotos era en desmadre, no sólo era difícil de usar, sino que no ofrecía ni una calidad digna para subir las fotos y una vez en la nube no se podían localizar ni ordenar eficientemente. El servicio aún dista mucho de ser bueno, mucho menos de ser perfecto, pero pues ahí la llevan, ahí la llevan.

Ni se les ocurra usar Dropbox o Flikr.

Les decía, cada dos semanas junto todas las memorias, organizo las fotos por día, por mes y año, para verlas en la PC me auxilio de Picasa (Otro hijo bastardo de Google, como lo es Blogger). No hace muchas maravillas, no tiene manera de hacer grandes efectos, pero funciona bien como organizador de fotos.  Luego de borrar algunas indeseables, la verdad no borro muchas, soy de la creencia de que es mejor tenerlas y no extrañarlas que extrañarías y o tenerlas, las copio en uno de los discos duros y se va de regreso a casa de mi papá, y la siguiente quincena lo mismo con el otro disco.

Ya una vez me pasó que un disco duro nuevecito Seagate se fregó a los tres meses, con fotos de los primeros meses de mi hija, aún lo tengo como muestra de mi idiotez de no hacer respetuosos. También me pasó que una vez me robaron la cámara con las fotos de una fiesta de cumpleaños de mi hijo. Jure que no me volvería a pasar, así que he sido dedicado al respecto y considero que hago bien trabajo.

Con el año que inicia tengo nuevos proyectos fotográficos, también retomaré algunos viejos, de los cuales ya les hablaré después. De entre los que pienso realizar esta el de imprimir mis mejores fotos en papel, en un tamaño mayor al clásico 4x6, para que se aprecien mejor. También haré un calendario y al fin del año un libro con las mejores de 2016. Pero bueno, como dijo la viejita: esa es otra historia.

By the way, ósea, postdata.

Dije que iniciaría hoy a correr nuevamente, pero he estado demasiado ocupado. Tendré que hacerlo muy temprano en la mañana. 

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