miércoles, 30 de diciembre de 2015

"Se la grúa”, le enseña Bob Esponja a Calamardo

Hace unos meses, durante un evento realizado por la oficina en la cual trabajo, desarrollado a manera de muestra en una de las plazas del centro de la ciudad, tuve la responsabilidad de recibir a los participantes convocados por nuestra parte.

Cometí ese día un grave, muy grave, gravísimo error… deje sólo por un momento mi agenda-diario y un buen libro de Robín Sharma. ¿Y qué creen? Pues los amantes de lo ajeno tuvieron el antojo de mis pertenencias. Seguramente el libro está arrumbado en una esquina acumulando polvo, y mi agenda sirve para llevar la cuenta de la deuda de lo que debe en la tienda de la esquina.

Bien, la agenda apenas tenía unos dos semanas de uso, no mucho, la verdad, pero pues eran mis anotaciones personales, y pues, se les extraña.  

¿Como que quien es Robín Sharma? Permiteme googlearlo por ti - sarcasmo mide off- . Robín Sharma, mi estimado y único lector (parafraseando a Armando Fuentes Aguirre, Catón) se trata de nada más y nada menos que el autor de El monje que vendió su Ferrari. Lo se, lo se, nunca hablo de libros de auto ayuda; es verdad que no son mis favoritos, pero hombre, sabrás ya para estas alturas que me gusta leer de todo, de todo, y el libro de cuyo título no puedo acordarme tuvo la mala fortuna de caer en mis manos.

No lo había leído ni a la mitad, estaba bueno, resultó una lectura amena, ligera, es más, diría yo que simplísima y simpática. Casi no recuerdo mucho de lo que leí, tampoco lo he encontrado en las librerías, ni en mercado libre, para recuperar la lectura en donde me quedé. El casi es que así recuerdo uno de los artículos, hablaba sobre Bob Esponja. Por supuesto que el planeta entero conoce a Bob Esponja.
INTERMEDIO

Cuando vio por primera vez a Bob Esponja. Fue allá por el año del caldo, en el área de tarjetas de regalo en el Target de Brownsville TX (o quizás fue en McAllen). En fin, me dirigida a la ya extinta área de música en discos, cds y casetes, cuando vio una bolsa de regalos con la figura amarilla, ojos saltones y sonrisa estúpida de Bob Pantalones cuadrados.

Desde la primera vez que lo vio me pareció repugnante. Si yo fuese un personaje en el micro Universo de Fondo de Bikini, sería nada menos que Calamardo. 

FIN DEL INTERMEDIO

Como dirían los Borg de Star Trek, la resistencia es inútil, y después de odiar las situaciones inverosímiles por las cuales atraviesa la Esponja, llega un momento en el cual corres por un refresco de dos litros y palomitas de microondas porque ha comenzado un maratón de Bob.

¿Has notado la gran cantidad de filosofía que se esconde en tal serie animada? ¿No? Quizás no has prestado suficiente atención, o quizás no sabes mucho de filosofía. La belleza está en los ojos de quien la busca. 

Para que te miento presumiendo que yo si sé mucho de temas metafísicos, no es así; lo que sucede es que en un capítulo en particular puse suficiente atención que encontré un atisbo de trascendencia.

¿Qué haces mientras me voy a trabajar? - pregunta Bob a Patricio -
Esperar a que regreses, responde la estrella rosada.

¿Entendiste? ¿No?

En algún meme vi que comparaban a los personajes de Bob Esponja con los pecados capitales. A decir verdad, cualquier serie digna de tener fanáticos ha de ofrecer un abanico de personajes con características similares a lo que se vive cotidianamente en las casas y los empleos del mundo.

Bob siempre anda de buenas, ofrece lo mejor de él, ayuda sin mirar a quien, es muy difícil hacerlo enojar, toma siempre la decisión moralmente correcta, entre muchas otras virtudes. Como dijo Franco Escamilla de su vecino Cagastian, Bob nos recuerda lo pinche miserables seres humanos que somos los demás. Por lo tanto, no uno sino varios de mis propósitos de año nuevo serán si bien no emular a Bob, si intentar practicar sus virtudes.  Además, tengo un proyecto de superación personal el cual durará seis meses, del cual no puedo contar nada sino hasta que termine.  Ya lo conocerán en julio.

Tengo las idea clara de las 365 fotos, una diaria, las 52 foto proyectos, uno a la semana, el vídeo blog, la selfie, fabricar una agenda a la semana, bajar de peso… entre otros. 

Entre otros incluye no hablar en lo absoluto de mi jefa, con nadie, nunca, de nada, nada de nada. También el de no tomar Coca Cola, correr 5km diarios. 

Ya estoy hablando de los propósitos de año nuevo. ¿Ya tienes los tuyos?

El año pasado fui a correr el primero de enero, hacía frío pero de todos modos fui.  Deje de correr por marzo y ya no fui constante el resto del año. Lo decreto aquí por si se me olvida o si lo dejo, sean ustedes quienes me lo recuerden o me lo reclamen para continuar.

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Acabo de regresar de la tienda de ropa. Encontré y me probé una chamarra muy parecida a la que utiliza Tom Cruise en Misión Imposible. Mi esposa al verme me la arrancó con la mirada, puede ver como sus ojos se abrían para verme mejor y supe que la debía comprar. Pa’que les echo mentiras, no me alcanzaba para comprarla, así que se tendrá y me tendré que quedar con las ganas.

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Hace frío rico, aunque no tengo Netflix, si tengo ClaroVideo; es como aquel viejo video club de películas VHS, en el cual uno pasa horas eligiendo cuál película es la menos peor para ver. 

El fin de semana pasado vi una película en la televisión de Tom Hanks, me gusto y se la recomendé a mi esposa; la buscamos en el servicio de streaming con la fortuna de que si estaba… pero que robo, en la versión para televisión le quitan más de medios hora para poder darle chance a los comerciales, le quitan partes clave a la trama. 

Quizás con el apagón analógico de mañana la gente deje de ver la televisión abierta y sus pésimas ideas sobre la programación. Quizás el público no se vuelque a ir a comprar libros, quizás se ponga a hacer bebés, quizás no sea el Youtube la alternativa definitiva a la TV, pero si se que algo tendrán que mejorar para no tener que recurrir a Claro Vídeo. Nunca mejor dicho, peor es nada.

Nota. La foto no es a donde fuimos a ver la ropa. :D

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