martes, 15 de marzo de 2016

Fisiológicamente, ¿qué sucede cuando fallecemos?

Cuando el corazón se detiene, la sangre deja de circular y se concentra y coagula por efecto de la gravedad, dando a la piel un color pálido. Esto se conoce como filiar mortis o'lividez post mórtem": La falta de circulación baja la temperatura del cuerpo y, en consecuencia, los músculos se endurecen. Este proceso ('rigor mortis') inicia entre cuatro y seis horas después de morir los músculos pequeños (dedos, párpados, boca, entre otros) son los primeros en 'endurecerse", mientras que brazos y piernas, los últimos. Sin oxígeno, las células mueren entre 36 y 48 horas después del último suspiro por no producir adenosín fosfato, sustancia que les permite trabajar. Las células muertas se rompen y liberan enzimas (entre otras sustancias) que favorecen el desarrollo de bacterias y hongos para descomponer el cuerpo; entre ellas, putrescina y cadaverina, ambas de olor MUY desagradable y, por lo cual, se acostumbró a enterrar los cadáveres, aunque ello retarda hasta ocho veces el tiempo normal de descomposición. Un mito muy difundido es que uñas y cabello crecen después de morir, pero es que la piel se marchita y encoge, mientras que éstos son tejidos que no se ven afectados.

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