miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Por qué algunos atardeceres tienden a ponerse de color rosa o rojo?

La luz que proviene del Sol es una mezcla de todos los colores que vemos en el arcoíris: por eso es blanca. Cuando penetra en la atmósfera, esa luz choca con las moléculas de diversos gases y con las partículas suspendidas, y entonces se desvía. La desviación que sufre la luz es diferente para cada longitud de onda. Los tonos que más se desvían son los de menor longitud de onda, es decir: el violeta y el azul. Los que menos lo hacen son aquéllos cuya longitud de onda es la mayor del espectro visible: amarillo, naranja y rojo. De día nos parece que el Sol es amarillo o anaranjado porque nuestro ojo es particularmente sensible a esos colores. Sin embargo, en la tarde, debido a la posición del 'Astro Rey', la luz debe atravesar un pedazo de atmósfera más grande que durante el resto de la jornada. Entonces sufre muchas desviaciones, y el único color que llega hasta nosotros es el rojo. El violeta y el azul `rebotan' en la atmósfera varias veces antes de llegar a nosotros, y parecen venir de otras posiciones (no del Sol). ¡Por eso vemos el cielo azul!

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