martes, 15 de marzo de 2016

Sin dejar crías; vivir sin hijos es lo de hoy.

Cuando una pareja no tiene descendencia, con frecuencia es vista como infeliz, incompleta o no realizada; pero hay un modelo alternativo que ignora estas presiones sociales y opta por vivir bajo sus propios reglamentos. Los llamados 'dinks' -término acuñado en la década de los ochentas, que se deriva de la frase inglesa "dual Income; no kids", es decir, "doble ingreso y sin hijos"- evitan la procreación para priorizar sus intereses personales o evitar las complicaciones típicas de esta responsabilidad. "Dichas personas no toleran interrupciones que fracturen su desarrollo profesional [...] Se empeñan en tener una muy buena remuneración económica, casa propia, automóvil y oportunidades para viajar y divertirse", menciona el psiquiatra Giuseppe Amara Pace, egresado de la Universidad de Roma, quien también señala que este fenómeno no se ha extendido en México con la misma magnitud que en los países europeos, ya que todavía se encuentra muy arraigado el rol tradicional de la paternidad como misión de vida. No obstante, otros expertos vaticinan que el incremento de las dificultades laborales, aunado al alto costo de la educación y la inseguridad, contribuirá a popularizar esta tendencia.

Más vale reflexionar antes de vivir como 'conejos'.

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