martes, 15 de marzo de 2016

Una breve historia sobre la biodiversidad genética del maíz.

Bajo el título 'Maravillas que México ha dado al mundo' florecen un montón de clichés dignos de folleto turístico, a saber: mariachis mofletudos y sonrientes, piñatas de burros multicolores y trajineras decoradas en honor a alguna mítica 'Lupita'. Lo que pocos saben es que nuestro país es uno de los ocho centros de invención de la agricultura en el mundo. Con el objetivo de entender lo que esto significa, vayamos al grano, concretamente: al grano de maíz de donde se obtiene una humilde tortilla.

Viaje a la semilla

De acuerdo con el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, "de masa de maíz se hicieron los brazosy las piernas del hombre; únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres". Aunque la metáfora puede sonar exagerada, es verdad que todas las civilizaciones mesoamericanas se fundamentaron en el cultivo del cereal, cuyo nombre científico es Zeo mays, aunque la verdad, le queda mejor el apelativo que le dieron los nahuas: tloolli,'nuestro sustento'. De manera curiosa el maíz -ese ingrediente divino del cual fueron amasados nuestros ancestros- no existía en la naturaleza tal y como lo conocemos hoy. Fue domesticado en México hace poco más de 8,000 años por diversos grupos étnicos, a partir de un grupo de plantas silvestres llamadas 'teocintles'.

Los teocintles son gramíneas, es decir, pastos de la misma familia botánica que el trigo y el arroz. A diferencia del maíz tienen varios tallos ramificados con muchas 'mazorquitas'. En cada una se ven dos hileras de grano encerradas dentro de una cápsula dura, por eso al teocintle le dicen 'diente de burro' (también se le conoce como 'madre del maíz;'maicillo,'maíz de correcamino,'acece','milpilla' o'chapulé ). El teocintle y el maíz tienen tal similitud genética, que pueden entrecruzarse y tener descendencia fértil.

Viva la diferencia

México no sólo dio origen al maíz, sino también lo diversificó. ¿Qué significa esto? Bueno, dentro de una especie puede haber diferenciación entre los genotipos. Por ejemplo: aunque los jaguares de Brasil pesan 100 kilos y los mexicanos sólo 30 0 50, ambos pertenecen a la especie Panthera orco. Sus diferencias se deben a factores naturales, como la migración y el clima. En cambio, el aparente abismo que separa a un Chihuahua y a un Doberman sí tiene que ver con la acción humana. Y no es coincidencia que los casos más evidentes de variabilidad genética estén en las especies domesticadas: nosotros 'metimos mano' a la naturaleza para crear poblaciones con ciertas características que nos son útiles, como frutas más grandes o animales más dóciles. Así 'inventamos' razas de perros, gatos, vacas, manzanas, calabazas y, desde luego, maíces. En América Latina se conocen poco más de 220 razas de este cereal, de las cuales 64 se han identificado y descrito para México.

¿Monstruos en la masa?

La idea de que nuestro amado maíz es hijo de la manipulación genética puede ponernos los pelos de punta y traer a colación el debate en torno de los alimentos transgénicos. Para no confundirla gimnasia con la magnesia, precisemos algunos términos. Según Greenpeace, el maíz transgénico es aquel al que "de manera artificial se le introducen nuevas características biológicas de plantas, animales o bacterias, extraídas mediante técnicas de ingeniería genética, que confieren ala semilla rasgos no habituales, como resistencia a plagas y herbicidas". Va un ejemplo: el maíz transgénico Bt -manufacturado por la multinacional Monsanto- se llama así porque contiene genes de una bacteria que naturalmente habita el suelo, llamada Bacillus thuringiensis. Ésta produce proteínas que resultan tóxicas para ciertos insectos barrenadores que destruyen la cosecha, así que el maíz Bt ya viene con pesticida "de fábrica". El problema radica en que al parecer, los organismos genéticamente modificados (OGM) tienen efectos colaterales dañinos, entre ellos: transfieren alérgenos a nivel molecular que desatan nuevas alergias y producen nuevas toxinas asociadas con el surgimiento de cáncer y otras enfermedades, así como generan resistencia a determinados antibióticos.

Una semilla de maíz con proteínas de bacteria entra en la categoría de alimento transgénico porque es una especie de monstruo híbrido. Sin embargo, las variedades de maíz que derivan de siglos de selección artificial (y se obtuvieron mediante prácticas agrícolas tradicionales) representan una riqueza biológica que debemos preservar. De hecho, una de las objeciones más importantes que hacen varias organizaciones ambientales a los transgénicos está en que contaminan los cultivos nativos mediante la polinización cruzada. Entonces alteran la relación de estos organismos con su ambiente y amenazan la biodiversidad genética.

Más es mejor

El interés por preservar cientos de razas de maíz no se debe a las ganas de ostentar un récord, como la 'Rosca de Reyes más grande del mundo' o algo así. La variabilidad genética es fundamental porque permite la evolución de las especies, ya que en cada generación solamente sobrevive una fracción de la población que se reproduce transmitiendo las características de su progenie. Cuando se pierde la biodiversidad genética, una especie se vuelve más vulnerable y presenta problemas de reproducción y de supervivencia.

En México existe una larga historia de selección y mejoramiento de semillas nativas de maíz. Aproximadamente 62 grupos étnicos asentados en distintos estados de la República y millones de familias campesinas -la mayoría sumidas en la pobreza- propician la biodiversidad gracias a conocimientos tradicionales que se derivan de una profunda relación con su entorno natural. Se trata de una verdadera cultura ecológica, basada en el equilibrio entre las prácticas humanas y los procesos de la Madre Tierra. Así, la agrobiodiversidad de nuestro país está íntimamente relacionada con su diversidad étnica y su riqueza cultural.


A cuidar cromosomas

En nuestro país se aplican varias estrategias con el fin de conservar los sistemas tradicionales de cultivo con variedades locales y favorecerla diversidad genética. Aquí los más importantes:
Bancos Comunitarios de Semillas 
Resguardan semillas locales y promueven el intercambio entre agricultores. Un agricultor que solicita semillas adquiere el compromiso de devolver a la cosecha el doble de lo que se le dotó. Fitomejoramiento participativo Manera eficaz de seleccionar y desarrollar nuevas variedades de maíz para mejorar su calidad o rendimiento, tomando como base los cultivos locales. Bajo este esquema se desarrolló la variedad de maíz criollo Jaguan', adaptada para las condiciones de sequía en Coahuila. 

Conservación in situ 

Preservación de las variedades nativas dentro de sus ecosistemas y hábitat naturales, aprovechando los conocimientos tradicionales de los agricultores.

Bancos de germoplasma

Espacios que resguardan semillas a bajas temperaturas y las mantienen viables poco más de 100 años. Estas muestras de agrodiversidad pueden servir como materia prima para generar variedades más resistentes, adaptadas al cambio climático y con las características que requieren los productores.

De aquí soy

El agrónomo y genetista ruso Nikolai I. Vavilov determinó que existen ocho centros de origen de plantas cultivadas -ricos en especies vegetales de todas formas y características esenciales para alimentar a la humanidad- que fueron habitadas por pobladores humanos desde tiempos remotos, quienes acumularon los conocimientos necesarios para generar la variación que conocemos hoy día. Estos son China, India, Región Indo-Malaya, Asia Central, cercano Oriente, Mediterráneo, Sudamérica, Sur de México y Centroamérica.

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