lunes, 11 de abril de 2016

El tacaño extremo temporada uno, capítulo uno

Quizás hayan visto alguna vez un reality show llamado como el título de éste artículo. En dicho programa aparecen un grupo singular de ciudadanos con la curiosa virtud de ser tacaños… en extremo.

Para quien haya vivido alguna ocasión en la ciudad de Monterrey, en el Estado de Nuevo León, México, sabrán muy bien lo que significa el valor de los centavos, hasta el último… vivir en la Sultana del Norte es conocer el significado de tacaño; aún así, no se comparan los regiomontanos con los personajes del programa aludido.

Les haré mención además del Tío Rico, el pato más rico del Universo Disney, quien a pesar de contar con una inmensa fortuna, no dejaba pasar ni una moneda, por pequeña que ésta fuera, tirada en la banqueta.

También les haré recordar, quizás dar a conocer, un mito popular al comienzo del nuevo milenio, el cual decía que Bill Gates no se detendría a recoger de la calle 100,000 dólares, ya que en el tiempo que le tomaba hacerlo el señor ya los había ganado en algún movimiento de Microsoft.
¿A qué voy con todo el rollo de la tacañería?

Resulta que, hace poco más de un año vi uno de estos programas, no se exáctamente cuál, ya que se trataba de un fragmento encontrado por casualidad en Youtube. En tal capítulo aparecía una dama cuya excepcional visión para ahorrar había ideado la manera de reducir los gastos de electricidad. ¿Cómo? Se preguntan ustedes… pues teniendo únicamente un foco para todas las habitaciones de toda, si, de TODA su casa.

Si alguien quería luz, tenía la necesidad de quitar el único foco de alguna otra habitación y llevarlo a la cual necesitaba ser iluminada.

Por supuesto que no era la única manía, pero de todas las que aparecieron fue la que me dejó impactado.

¿Cómo podría yo, nosotros, aquel truco? ¿Cómo? ¿Cómo?

¡ZAZ! Una idea surgió en mi mente. Supe la manera de adecuar tan maravilloso concepto.
No, no nos quedamos con tan sólo un foco, sería realmente ridículo. Además, ahora que lo pienso, ya hace algunos años cambiamos todos los focos por los llamados “ahorradores”, pero en lugar de disminuir el consumo, siguió igual o mayor.

Volviendo a la frivolidad de mi relato. La forma en la cual adoptamos tan prodigiosa idea, fue desconectando por sectores el flujo eléctrico en la casa; me explico… en casa se puede bajar un interruptor y no hay electricidad digamos, en las recámaras, otro interruptor y no hay en la cochera… y así sucesivamente. En caso de saber que nadie haría uno de una parte de la casa, se bajaba el interruptor. Si dejábamos la casa sola, se desconectaban todos los interruptores, menos el del refrigerador… aunque pensándolo bien, podríamos utilizar uno pequeño y ahorrar aún más (ya me estoy pareciendo a la señora del programa).

El caso es que, lo difícil es convencer a la familia de adoptar la medida… si no puede convencer a los de casa, cómo convencer al resto del mundo. Ahora que, tras varias semanas de adaptación, por fin se entendió que aquello era para el bien de todos. Además, si algo se ahorraba, bien se podría gastar lo no gastado en algún otro gusto… jajajaja… como en una pizza, o varias pizzas.

Como en casa tengo un par de despilfarradores de electricidad, les hice el trato de que fueran ellos quienes se encargasen de bajar los interruptores, la diferencia entre lo que se ahorrase entre recibos sería para ellos. Durante un año pagamos cada vez menos, pudiendo ahorrar más pero es cierto que esos condenados muchas ocasiones deaban conectado un aparato o dos; teniendo que ir a desconectarlos por la madrugada.

En ésta era de cordones umbilicales para el celular, es fácil olvidar los aparatos mientras recargan baterías.

Luego, un hecho coyuntural… en Diciembre del año pasado cesaron las transmisiones de la televisión analógica…. Ya no se veía la tele de cada uno de los cuartos… nada más la de la sala… Infínitum de Telmex (mi proveedor de Internet) nos subió por fin la velocidad, por lo tanto, la familia dejó de ver televisión. Ya hace años somos consumidores de canales productivos de Youtube, también subimos contenido original, y si queremos estar al día con los programas, miramos Netflix.

Ya no recuerdo la última vez que vi Los Simpson por el mero hecho de cambiar de canal… mucho menos vemos ningún noticiero ni de Televisa ni de Televisión Azteca… ¿Para que amargarse la vida con malas noticias?

En fin…. Todo lo anterior es para presumirles que el recibo llegó hoy.. y nada más es un una cuarta parte de lo que fue hace un año. ¿Cómo lo ven?
Tacaño nivel extremo

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