sábado, 7 de mayo de 2016

Implacable... como Marie Kondo

'katazuke', término japonés que hace referencia a las acciones de limpiar y ordenar.


Sucedió así, mi papá pasó por la experiencia de dos operaciones en menos de una semana. No cualquier tipo de operación, siendo una de ellas a corazón abierto. Habiendo él salido del hospital, fui a cuidarlo, todo lo posible… aún así creo no fue suficiente, sin embargo hice lo que pude. Mientras convalecía, entretuve mis horas con la ayuda del teléfono celular. Hacia preparado suficiente contenido de todo tipo… música, películas, documentales, podcast, libros, audiolibros; son faltar, por supuesto, mi lector de RSS, las redes sociales: El omnipresente Facebook, el inocuo Twitter y mi relax Instagram. Fue quizás Youtube lo más consumido por ambos; mi papá tiene una unidad Chromcast la cual nos permitía transmitir hacia una televisión. Si acaso hacía tan gracioso como para hacerlo reír había omitirse, la risa provocaba dolor en su recién abierto pecho; el contenido debía ser entretenido, nostálgico y de no gran duración. Así pasaron los días, al inicio parecía como si nunca terminase uno de ver algo interesante, pero poco a poco llega uno al hartazgo.

Lo mismo me ocurrió con todo el contenido almacenado en mi teléfono. Le di vueltas a todo, nada lograba entretenerme… apague todo, simplemente me quedé viendo la recámara en total silencio mientras mi papá dormía, tome mi agenda y escribí. 

Cuando bien cansé mis dedos de arrastrar la pluma, retome el ya viejo hábito de abrir el Facebook… tonterías, chismes, quejas, chistes gráficos, amores, desamores, política, ventas. Twitter igual salvo que concentrado. ¿Cuál es la necesidad de enterarme de aquello que no me importa? Ok… no eliminaría a aquellos amigos quienes sí son amigos… ni a la familia… pero al resto, el resto a la chingada, me vale madres a donde fue de vacaciones fulanito a quien conocí alguna vez en un curso de dos horas. A la fregada todos aquellos quienes copian, pegan o republican lo mismo una y otra y otra vez. Lo menos, hacer clic en Dejar de seguir a
.. para no enterarme por enésima ocasión de su opinión sobre el presidente en turno. ¡Basta! 

Como dije, en Twitter igual, bloquear o eliminar, implacable con la decisión
.. no me sigues, no te sigo… a la primera mención de política te dejo de seguir… demasiados poemas, fuera, chistes idiotas, adiós… caput. Gente, gente, gente pendeja diciendo pendejadas y uno de idiotas desperdiciando vida leyéndolos. Por supuesto que en ocasiones aparece algo interesante, pero son en tan escasas, no vale la pena. 

Le fue igual al Instagram… fuera todos quienes publican fotos horribles con filtros sin sentido… ¿un gato? ¿una nube? ¿una mano? ¿En esto gasto mis datos? 

… ya encarrerado, también las suscripciones de Youtube sufrieron bajas, al igual que las páginas a las cuales me suscribi vía RSS. Tenía tantos sitios por revisar con más de 50 publicaciones diarias. Neta, no los leía, tan sólo miraba de reojo el título del artículo; fuera, eliminar, bye. 

Ni aún cuando me pagaran por revisar todo aquello a lo cual me suscribi me alcanzaría la vida para siquiera hojearlo. Tiempo desperdiciado es vida desperdiciada. Esos atracones de datos disfrazados de información al final del día no dejan nada, como papas fritas, llenan pero no son saludables. 

También revise la seguridad de todos esos sitios, elimine casi todo el contenido el cual alguna vez publiqué (aún termino), estoy cancelando los Likes, transcribo mis mejores twits a papel antes de eliminarlos, elimino de mi lista de “amigos” a quienes no lo son. 

Implacable… también con el Whatsapp, saliendo de los grupos en donde no tengo nada por decir, desde dónde recibo otro tanto de chismes y chistes. Implacable dije. 

Si aún estás entre mis contactos siéntete afortunado, al parecer no publicas tonterías, o quizás son de mi agrado. Sigue así o ya sabes lo que sucede… fuera. 

En palabras de Marie Kondo: "Cuando tiro cosas, les doy las gracias antes de deshacerme de ellas, pues no se trata únicamente de desecharlas, sino de reconocer la labor que han desempeñado en la vida de cada uno".

Valido para el mundo real y para el digital.