lunes, 1 de agosto de 2016

El juego - batalla de la seducción

Nada más peligroso que el juego de la seducción; el corazón se acelera y el cerebro entra en el terreno de lo inesperado: inspiración o silencio, frase precisa y espontánea o tartamudeo y palo de vuelta entera. En el universo humano, la mujer es pavo real y dama con melena de león, es compate de carneros y baño de orina; es, a diferencia de lo que sucede con el cortejo en muchas especies animales, la que seduce y es seducida. Y aunque el hombre es el supuesto cazador, al final es ella quien tiene la última palabra.

Tanto se ha dicho sobre el tema (Ovidio escribió su Ars Amandi en el año 2) que nada hemos aprendido. Tengamos mucha o poca experiencia en este deporte extremo, el juego de la seducción siempre será distinto.

Ganen o pierdan, practiquen la seducción. No hay mejor receta para sentirse vivo. 

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