miércoles, 19 de octubre de 2016

20 formas de deshacerte de tus dedas.

Aún recuerdo, como si fuera ayer, cuando deseaba tener una tarjeta de crédito. Mi sincera necesidad era tener un respaldo financiero en caso de que ocurriera una emergencia médica. La verdad fue que en cuanto recibí mi preciado plástico crediticio comencé a comprar algunas cosas que realmente no necesitaba.

Sólo mediante la práctica entendí cómo funcionaba ese mundo de compre ahora y deba mucho tiempo después.

Detente. Para empezar debes de dejar de incrementar la deuda. Parece muy simple pero para algunos es tan difícil como el dejar de fumar. Imagina que tienes un camino que recorrer, y por cada tres pasos que avanzas retrocedes cuatro. A ese ritmo nunca llegaras, y como en realidad estamos hablando de dinero y no de caminar, los bancos estarán muy complacidos de que te tardes todo el tiempo posible.

Hasta la vista baby. Debes deshacerte de todas o de casi todas las tarjetas de crédito. Cuando compras a crédito en realidad no sientes que el golpe de gastar el dinero duela de verdad. No me refiero a deshacerte de las tarjetas a cierres las cuentas, ya que con ello sólo lograras tener un menor monto de crédito. Lo que debes hacer es guardarlas y no utilizarlas hasta que liquides la deuda. Después puedes averiguar cuál es la que te conviene cancelar por los cobros que conlleva anualmente.

Actívate. Un una mente ocupada no entran ideas de comprar por impulso o por aburrimiento. Es muy sencillo caer en la trampa de las compras a crédito cuando no tienes nada que hacer y la televisión te proyecta imágenes tentadoras de productos que no necesitas.

Cambia de hábitos. Cuando tengas que ir de compras, detente un momento para reflexionar si realmente necesitas lo que está en tus manos. Olvídate de dar regalos a diestra y siniestra y por favor, ve de compras con el estómago lleno.

Trabaja más. Entre más dinero consigas, liquida una parte mayor de tu deuda. Muchas personas piensan que entre más dinero consigan, más es la cantidad que deben de gastar. Si has conseguido un aumento o si te han pagado por algún trabajo extra, dedica el excedente para liquidar tus pendientes. Al finalizar los pagos, procura vivir exactamente de la misma forma que cuando tenías la deuda, así podrás dedicar una parte al ahorro.

Crea nuevas formas de ingreso. Eres experto en alguna otra área además de la que te desenvuelves como profesional. Entonces es tiempo de sacarle provecho y trabajar en aquello para lo que eres bueno. Si de casualidad tu hobby puede generar algún ingreso estarás trabajando en algo que te divierte. También es muy buena idea el dar clases.

Construye un fondo de emergencia. Esto es básico para la salud mental, reunir una cantidad equivalente a tres meses de tu sueldo. En caso de emergencia o de despido podrás vivir del modo acostumbrado y con el tiempo de sobra para recuperarte. Recuerda que no debes tocar por nada ese dinero y no mantenerlo en una cuenta a plazo fijo, ya que en caso de necesitarlo no podrás disponer del mismo de forma inmediata.

Evita las cuotas. Organiza un plan de pagos, anota todos tus compromisos financieros en una agenda y en caso de querer comprar algo que no es necesario, revisa primero si es que no tienes alguna fecha próxima de vencimiento. Cancela la contratación de la TV por streaming, paga los impuestos en la fecha prevista y adquiere en preventa los boletos del concierto al que quieres asistir.

Unidos venceremos. Si te has hecho de un montón de dudad por varios lados, una buena opción para reducir esos gastos es reunir todas tus deudas en una sola cuenta; con esto ocurrirá lo siguiente: tu deuda se incrementará en tiempo y las pagos serán menores, lo cual te dará un respiro por un tiempo y te dará la oportunidad de respirar nuevamente. No olvides que no debes incrementarla y procura liquidarla lo antes posible.

Haz un presupuesto. Realmente no es algo tan difícil de hacer. No es necesario ir a la tienda de informática a comprar el software más reciente de contabilidad. Te deberá bastar una libreta y un lápiz. También sirve alguna hoja de cálculo (prueba Google Docs, si quieres te envío una hoja de muestra). Anota todas tus deudas y todos tus ingresos, separa el día de pago el dinero de “necesario” y distribuye el sobrante para bajar el monto de la deuda. No tienes que pagar todo el mismo día, distribuye los pagos en el transcurso de la semana sin olvidar nunca la fecha límite.

Reusar y reciclar. Te podría dar mil ejemplos pero he aquí algunos. Las bolsas que te dan en el supermercado las puedes colocar en los depósitos de la basura, asi te ahorras comprar bolsas especiales para este propósito. Vuelve a preparar algún guiso con la comida que ha sobrado de la cena pasada. Guarda las botellas de vidrio de los alimentos para guardar alguna conserva que hagas en casa. En fin, hay muchos otras ideas que requieren un artículo especial.

Dime con quién andas. Si acostumbras a estar con personas que dilapidan el dinero, te será difícil mantener un ritmo saludable de gastos. Deshazte de ese tipo de amigos y si no puedes, al menos mantenlos lejos.

Bye, bye. Si estas metido en deudas hasta el cuello, tal debas considerar huir de ese lugar. Po supuesto que no es irse para no pagar, sino que tal vez si cambias a una ciudad más barata puedas pagar con más calma tus compromisos. También puedes cambiarte a una casa más pequeña o vivir más cerca del trabajo.

Toma lo gratis. Obviamente no te van a regalar la gasolina, pero si puedes aprovechar la bicicleta o el caminar en distancias razonables para no tener que utilizar el auto.

Dobla el mínimo. Siempre hay que pagar al menos el doble del mínimo, ya que si solo te atienes a lo que te dicen que tienes que pagar, estarás conservando la deuda pero no la estas liquidando. Si haces esto, en tan solo tres años habrás duplicado la deuda y aun la deberás.

Después de todo, deshacerte de las deudas es como estar a dieta, no es sencillo y las tentaciones están al orden del día. Siempre estará presente una voz que te incitará a gastar. Si eres de los que piensan que “Entonces para qué es la vida si no es para vivirla” lo que ocasionará es que en vivirás preocupado constantemente viendo cómo se incrementa la cantidad de las deudas. Vivir con miedo no es vivir, así que comienza por realizar algunos sacrificios y dentro de poco podrás respirar tranquilo de nuevo.

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