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¿Por qué se escucha el sonido de las olas dentro de un caracol?

No, no es el sonido de las olas lo que se oye. Un amigo al que le dieron 'toloache' creía que, efectivamente, mediante el caracol podía oírse el murmullo del océano y pensó en diseñar un sistema de telefonía a base de caracoles. Falló en su propósito: al parecer lo que se escucha es el leve eco de la sangre que pasa por el oído, cuyo sonido reverbera contra las paredes cerradas de la concha. Algunas personas disienten de esa hipótesis. Otros especialistas afirman que se trata del aire. La teoría más seria considera que se trata del eco de otros sonidos también tales que chocan contra las paredes del caparazón. La mejor manera de comprobarlo es acercar al oído un objeto de otro material, pero con la misma forma del caracol, por ejemplo, una taza vacía, y observar cómo se repite el fenómeno. Un detalle interesante es que en tiempos pasados, algunos segmentos de estos moluscos se empleaban como precarios sistemas de audición para personas con pérdida de las capacidades naturales. Y ya que tocamos el tema del oído y la audición, aquí van de pilón otras curiosidades.
Los sonidos que puede captar más fácilmente el oído humano son las vocales a, e, o. El hombre puede distinguir la dirección de dos sonidos si se originan, por lo menos, a 45° de distancia entre sí.
Los perros, con sus sistemas móviles de audición, pueden diferenciar sonidos separados por lo menos a 11°. Un bebé puede escuchar sonidos de hasta 30 mil ciclos por segundo; un adolescente no puede percibir sonidos por encima de los 20 mil, el límite de un quincuagenario son ocho mil, y el de un hombre de ochenta años, tan sólo de cuatro mil.

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