Leer el periódico

Quise echar una mirada sobre Le Figaro, proceder a ese acto abominable y voluptuoso que se llama leer el periódico y gracias al cual todas las desgracias y los cataclismos del universo durante las últimas veinticuatro horas, las batallas que han costado la vida a cincuenta mil hombres, los crímenes, las huelgas, las bancarrotas, los incendios, los envenenamientos, los suicidios, los divorcios, las crueles emociones del hombre de Estado y del actor, transmutadas para el uso personal de nosotros que no estamos interesados, en un regalo matinal, se asocian excelentemente, de una manera particularmente excitante y tónica, a la ingestión recomendada de algunos sorbos de café con leche.

Marcel Proust, Sentiments filiaux d'un parricide, Le Figaro, 1907

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