¿De dónde proviene la frase “echar un polvo”?

En la actualidad, echar un polvo es un modismo figurado y coloquial que equivale a copular o hacer el amor. Originalmente, la frase tenía un significado totalmente diferente, pues se usaba como sinónimo de consumir rapé, o sea, polvo de tabaco. Hubo un tiempo en el que el consumo de rapé, conocido también como polvo de Sevilla, se puso de moda entre los caballeros y nobles. Éstos, en las reuniones sociales, se retiraban a una habitación especial a echar un polvo, es decir, a fumar.

La moderna acepción sexual de polvo tiene su origen en una interpretación libre del capítulo 3 del Génesis, que dice lo siguiente: Con el sudor de tu frente comerás pan hasta que tornes al suelo, pues de él fuiste tomado ya que eres polvo y tornarás al polvo". Una versión de esta frase era repetida por los sacerdotes en la liturgia del Miércoles de Ceniza: "Recuerda hombre que eres polvo y al polvo has de volver". El saber popular hizo el resto: si los humanos procedemos del coito, entonces "del polvo vienes" tiene el mismo significado que "del coito vienes".

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